lunes, 23 de junio de 2014
See you soon... USA
Aquí estamos, dos años después, con la casa vacía pero llena de momentos. Momentos de todos los tipos y colores. Momentos de añoranza, añoranza de un beso, de un abrazo de oso, de un picnic en el retiro, de una tarde de confidencias y por qué no de compras también, añoranza de sentiros, de oleros, de teneros a mi lado. También ha habido momentos de risas, muchas risas. Fiestas sorpresa, de Halloween, de juegos reunidos y siempre con la mejor de las compañías, personas que sin darte cuenta pasan a ser una gran parte de tu vida. Momentos de trabajo, muuuucho trabajo, con el ordenador preparando lesson plans, diseñando LO y DOL, creando con gran entusiasmo mis clases para que mis niños y niñas aprendieran disfrutando al máximo. Momentos de música, mucha música a mano de un talentoso guitarrista y algo de piano también. Momentos de cansancio después de las largas jornadas de gym. Momentos de frío, al borde de la congelación, cuando debido a la tormenta de hielo sufrimos un apagón de unas cuantas horas. Momentos de desesperación cuando nos cancelaron la carrera que llevábamos preparando meses. Momentos de frustración al ver que el sistema no ayuda para nada a nuestros niños y sus necesidades. Momentos de entusiasmo buscando y planeando viajes por USA, preparando los entrenamientos de los chavales, los uniformes de soccer. Momentos de cocina, preparando el pavo de acción de gracias, la comida del día siguiente o una pizza super especial. Momentos de sorpresas haciéndonos sentir que no hay nada más importante en este mundo. Momentos de vermú los fines de semana antes de comer. Momentos de coke zero para cargar pilas al volver a casa. Momentos de skype con la familia, que nos han dado la energía para seguir disfrutando al máximo cada día. Momentos de peluquería y estética. Momentos de reflexión, charlas y confesiones. Momentos de pasión, romanticismo y ternura. Momentos de sofá. Momentos de deporte, NBA, football, hockey, baseball o lo que ESPN retransmitiese. Momentos de amor, mucho amor, admiración y adoración. Y lo mejor de todo es, que estos momentos han sido compartidos contigo, my Ze. Gracias por haberte embarcado conmigo en esta primera gran aventura juntos. Has hecho que cada día haya sido especial para mí, haciéndome sentir especial. Por este y todos los muchos momentos que nos quedan por compartir, porque juntos... podemos mejor. ¡Te amo!
lunes, 16 de junio de 2014
De repente... la chispa salta y se crean conexiones
Hace algo más de dos meses todos nos embarcamos en una nueva aventura. Venidos de diferentes lugares de España, con motivos diferentes, pero todos con algo en común (no es la locura), la ilusión de empezar una experiencia nueva. Unos queriendo salir de España y su penosa situación en el momento, otros con ganas de probarse a ellos mismos, otros por descubrir, comparar, crecer, vivir en USA... Pero todos sin apenas dudarlo, nos presentamos en Madrid para ser entrevistados por nada más y nada menos el distrito de Dallas. Poco conocíamos de la ciudad, aparte de la serie, los Mavericks y poco más. Pero lo cierto es que sonaba bien eso de trabajar en Dallas.
Y con esa ilusión, y una maleta llena de nervios, intriga, alguna que otra lágrima, algo de ropa y muchas, muchas ganas, nos conocimos en ese ya mítico Raddison hotel. Parecía que hubiésemos aterrizado en el infierno, del calor tan asfixiante del mes de julio. Nos tuvimos que poner las pilas rápidamente, pese a las millones de preguntas y dudas que nos asaltaban por segundo. Así conseguimos la seguridad social, unos con algo más de esfuerzo que otros (¡ay esa Christie!), ya teníamos cuenta en el banco, casa en The Village (cuántas horas echadas al principio en el Country para conectarnos a internet), los coles ya nos habían fichado a todos con diferentes destinos, eso de kinder y clase en español no era para todos y tenían razón, aquí los principals pueden hacer lo que se les antoje en el momento. Las idas y venidas al Ikea eran constantes, al walmart... Y llegó el mejor momento, la búsqueda del coche y esa gran pesadilla. Pero al final, todo se soluciona y todos conseguimos nuestros super coches, bien reconocidos en nuestros respectivos colegios. Los mejores coches, los de los españoles sin duda. Incluso conseguimos que nos pagaran a tiempo, los número empezaban a teñirse de rojo.
Esos primeros días, que a la vez parecían meses, fueron tarea poco fácil. Los trainings, los LO, DOL, MRS, y miles y miles de siglas que aquí les encanta utilizar y que a la vez nosotros no sabíamos ni por dónde nos venía el aire. Las horas y horas haciendo lesson plans, preparando clases e intentando sobrevivir en este sistema educativo. Pero todo no era trabajar, aunque a veces lo pareciese. Y así, poco a poco se fueron creando las conexiones. Las dudas de unos eran de ayuda para otros. Las noticias se pasaban a través de facebook, whatsapp, mensaje o de cualquier manera para así poder ayudar a nuestra familia. Cables, destornilladores, coches, móviles, adaptadores... cualquier cosa estaba a disposición de todos. Y cómo no, las fiestas, barbacoas, cumpleaños con sorpresas de infarto, en la piscina, con pizzas de frattelli, en terrazas... fueron una constante. Los abrazos se han repartido casi a diario y para ello hemos tenido a una gran profesional. Las palabras de aliento cuando alguno se venía abajo, las risas, hablar con el manager del restaurante, las locuras cada segundo, las fiestas temáticas, cine, los Oscar´s, los partidos de american football, basket, hockey o baseball. Vamos que no nos hemos perdido una. Y sobre todo, los viajes. Nos hemos pateado gran parte de los EEUU, conociendo lugares increíbles, gente increíble, captando así la esencia de este país tan increíble.
Y todo esto es simplemente... INCREÍBLE. Increíble porque aquí hemos vivido cosas que antes no habíamos vivido, increíble porque hemos superado todas las situaciones (incluyendo Dallasisd) e incluso a nosotros mismos, increíble porque hemos crecido profesional pero también personalmente, increíble porque hemos conocido una nueva cultura (o muchas, depende de como cada uno lo mire), pero sobre todo, increíble porque la hemos disfrutado juntos. Esto no hubiese sido lo mismo sin la presencia de todos y cada uno de vosotros. Esa gran unión que comenzó hace casi dos años y que es uno de los mejores regalos que uno se puede llevar de aquí.
Jamás olvidaré las primeras conversaciones en el bus camino hacia el Luby´s para comer los primeros días de training en el Cesar Chavez. Siempre recordaré las palabras de ánimo cuando aun no tenía colegio y no sabía qué iba a ser de mí. Vuestra ayuda cuando el coche falló al principio. Las conversaciones en el gym, el super torneo de tenis, las barbacoas y comidas aragonesas, las partidas del pictionary, la sorpresa de mi primer cumpleaños aquí, las barbacoas y las pool parties, los avisos de tornado, los saltos al enterarnos que se cancelaban las clases, las palabras de ánimo en los momentos más difíciles aquí, los saludos en el White Rock cuando coincidíamos corriendo o en bici, las carreras compartidas, las cenas de fin de semana en cualquiera de los millones de restaurantes en Dallas, los conciertos de Peter, Jose o Jimmy, compartir un poco de vuestra felicidad cuando venían vuestras familias a visitaros, conocer que una nuevas vidas se estaba generando, las horas y horas charlando, y todos y cada uno de los muchos instantes compartidos han hecho que ésta sea una de las mejores experiencias de mi vida.
Gracias por formar parte de ella y sobre todo, gracias por vuestras locuras, porque es lo que han dado el toque especial a esta etapa del camino.
Esto solo es el comienzo de otra gran etapa.
Y con esa ilusión, y una maleta llena de nervios, intriga, alguna que otra lágrima, algo de ropa y muchas, muchas ganas, nos conocimos en ese ya mítico Raddison hotel. Parecía que hubiésemos aterrizado en el infierno, del calor tan asfixiante del mes de julio. Nos tuvimos que poner las pilas rápidamente, pese a las millones de preguntas y dudas que nos asaltaban por segundo. Así conseguimos la seguridad social, unos con algo más de esfuerzo que otros (¡ay esa Christie!), ya teníamos cuenta en el banco, casa en The Village (cuántas horas echadas al principio en el Country para conectarnos a internet), los coles ya nos habían fichado a todos con diferentes destinos, eso de kinder y clase en español no era para todos y tenían razón, aquí los principals pueden hacer lo que se les antoje en el momento. Las idas y venidas al Ikea eran constantes, al walmart... Y llegó el mejor momento, la búsqueda del coche y esa gran pesadilla. Pero al final, todo se soluciona y todos conseguimos nuestros super coches, bien reconocidos en nuestros respectivos colegios. Los mejores coches, los de los españoles sin duda. Incluso conseguimos que nos pagaran a tiempo, los número empezaban a teñirse de rojo.
Esos primeros días, que a la vez parecían meses, fueron tarea poco fácil. Los trainings, los LO, DOL, MRS, y miles y miles de siglas que aquí les encanta utilizar y que a la vez nosotros no sabíamos ni por dónde nos venía el aire. Las horas y horas haciendo lesson plans, preparando clases e intentando sobrevivir en este sistema educativo. Pero todo no era trabajar, aunque a veces lo pareciese. Y así, poco a poco se fueron creando las conexiones. Las dudas de unos eran de ayuda para otros. Las noticias se pasaban a través de facebook, whatsapp, mensaje o de cualquier manera para así poder ayudar a nuestra familia. Cables, destornilladores, coches, móviles, adaptadores... cualquier cosa estaba a disposición de todos. Y cómo no, las fiestas, barbacoas, cumpleaños con sorpresas de infarto, en la piscina, con pizzas de frattelli, en terrazas... fueron una constante. Los abrazos se han repartido casi a diario y para ello hemos tenido a una gran profesional. Las palabras de aliento cuando alguno se venía abajo, las risas, hablar con el manager del restaurante, las locuras cada segundo, las fiestas temáticas, cine, los Oscar´s, los partidos de american football, basket, hockey o baseball. Vamos que no nos hemos perdido una. Y sobre todo, los viajes. Nos hemos pateado gran parte de los EEUU, conociendo lugares increíbles, gente increíble, captando así la esencia de este país tan increíble.
Y todo esto es simplemente... INCREÍBLE. Increíble porque aquí hemos vivido cosas que antes no habíamos vivido, increíble porque hemos superado todas las situaciones (incluyendo Dallasisd) e incluso a nosotros mismos, increíble porque hemos crecido profesional pero también personalmente, increíble porque hemos conocido una nueva cultura (o muchas, depende de como cada uno lo mire), pero sobre todo, increíble porque la hemos disfrutado juntos. Esto no hubiese sido lo mismo sin la presencia de todos y cada uno de vosotros. Esa gran unión que comenzó hace casi dos años y que es uno de los mejores regalos que uno se puede llevar de aquí.
Jamás olvidaré las primeras conversaciones en el bus camino hacia el Luby´s para comer los primeros días de training en el Cesar Chavez. Siempre recordaré las palabras de ánimo cuando aun no tenía colegio y no sabía qué iba a ser de mí. Vuestra ayuda cuando el coche falló al principio. Las conversaciones en el gym, el super torneo de tenis, las barbacoas y comidas aragonesas, las partidas del pictionary, la sorpresa de mi primer cumpleaños aquí, las barbacoas y las pool parties, los avisos de tornado, los saltos al enterarnos que se cancelaban las clases, las palabras de ánimo en los momentos más difíciles aquí, los saludos en el White Rock cuando coincidíamos corriendo o en bici, las carreras compartidas, las cenas de fin de semana en cualquiera de los millones de restaurantes en Dallas, los conciertos de Peter, Jose o Jimmy, compartir un poco de vuestra felicidad cuando venían vuestras familias a visitaros, conocer que una nuevas vidas se estaba generando, las horas y horas charlando, y todos y cada uno de los muchos instantes compartidos han hecho que ésta sea una de las mejores experiencias de mi vida.
Gracias por formar parte de ella y sobre todo, gracias por vuestras locuras, porque es lo que han dado el toque especial a esta etapa del camino.
Esto solo es el comienzo de otra gran etapa.
sábado, 15 de diciembre de 2012
Las americanadas existen
Pues sí, es cierto. Todo lo que vemos en las películas, pasa. Es más, la realidad supera a la ficción. En Halloween comencé a ser consciente de ello. Decían que adornaban las casas y que todo se ponía muy chulo. De piedra me quedé aquella noche. Las casas (completamente americanas, con su jardín a la puerta, los coches aparcados, la entrada del garaje como la de los Simpson, los periódicos en el suelo...) estaban repletas de luces, los jardines eran auténticas exhibiciones de Halloween, con sus fantasmas, cementerios, por supuesto las calabazas, esqueletos.. e incluso luces de neón y humo como el de las discotecas. Había casas que hasta tenían música para amenizar la tarde. Mucha gente esperaba a los niños en la puerta, sentados en sus hamacas para darles los dulces, otros salían cuando les llamaban al timbre. Y es que había niños por todas partes. ¡Increíble! Aquella tarde fue una de las mejores hasta el momento. No podía cerrar la boca del asombro y sólo sabía decir: ¡mira esa casa! ¡Anda qué esa! ¡Y aquella! Alucinante de verdad. En ese momento pensaba en la serie de Modern Family, en uno de los capítulos en el que la señora Damphie quiere decorar la casa por Halloween y yo pensaba, ¡qué flipados! Pues sí, es que así son, unos flipados. Pero estos flipados me hicieron disfrutar de esa tarde como si fuera una niña chica. Nosotros también nos animamos y decoramos nuestra casa, con una calabaza decorada y todo, y un esqueleto del Dollar Tree, pero nada que ver.
Ya en mi mundo, cuando estaba acabando el partido (el cual duró más de 3 horas), pensaba en las americanadas y las películas. Pensaba... ahora después del partido, habrá fiesta de alguna hermandad o en casa de algún jugador y claro como no, el quaterback se liará con la líder de las animadoras, a los gafas-pasta no les dejarán ir a la fiesta y alguno será detenido por la policía por escándalo o algo así. Todo esto no pude averiguarlo, pero estoy segura que pasaría, jeje.
Llegó Thanksgiving y realmente fue una semana de acción de gracias por poder compartir estos ratos con mi familia. ¡Qué emoción ir al aeropuerto a esperarlos! Con letretito incluido aunque no lo vieran. el tiempo paso muy rápido, señal de que lo pasamos muy bien, y lo cierto es que no paramos un momento. Cosas típicas: heritage village, partido de la NBA (todo un espectáculo, con paradas cada 5 minutos para hacer cualquier chorrada y tener así al público entretenido), compras en el supermercado (empezando a descubrir como se las gastan por aquí con el tamaño de las cosas), paseo por el Downtown (cómo lo disfruté, la ciudad se ve diferente cuando no tienes que trabajar y estás compartiéndola con los tuyos). En el Downtown nos dieron Nutella para desayunar, gratis (cosas típicas de aquí, pero la gente no gorronea ni se pega por ello, como haríamos en España). Estuvimos en el Rancho de la serie Dallas (¡vaya negocio que hizo el propietario en aquellas épocas!), fuimos de compras en el Black Friday, a las 12 de la noche y todo lleno de gente. Es cierto que hacen colas, pero no muere gente por aplastamiento, al menos en Grapevine, puede que en otra parte de USA sí, porque si pasa en las películas es porque pasa en la realidad. Comimos-cenamos pavo como manda la tradición y tuvimos pavo como para una semana. Fuimos de rodeo y como no, nos hinchamos a comer.
Entre medias de todo esto: risas, charlas en el coche, jet-lag, juegos, the Village, llamadas de atención, propinas, colegio, atascos, adornos navideños, paseos por la zona de los petrodólares, gripe y hasta dio tiempo a las cejas y a cortar el pelo.
Lo peor fue tener que deciros adiós, pero me quedé con la alegría de haber compartido esa semana con mi familia y con la calma de que os fueseis muy contentos.
| Luchando con el pavo |
| Los espectadores |
Otras americandas que he podido descubrir: en los coles se hace simulacro de incendios como en España, pero también de tornados y ¡¡ lockdown!! Por si hay algún sospechoso por la zona, ¡qué fuerte! Y realmente pasa, sí. Por suerte, yo aun no he vivido ninguno.
Aquí la gente respeta mucho a la bandera, cada día hay que honrar a la bandera de los EEUU y a la de Texas. En medio de la calle, a punto de empezar una carrera con miles de personas hablando al mismo tiempo, riendo, jugando... Al unísono se produce el silencio cuando empieza a sonar el himno de los EEUU, de película ¡increíble!
La gente se emociona, y hasta en las reuniones se transforman y gritan de emoción cuando hablan y argumentan las cosas, a veces (bueno siempre) pienso, ¡qué flipados! ¡Están tarados! Y me parto de risa.
También puedes ver por la calle policía a caballo, dándote los buenos días y preguntándote qué tal. Aquí la atención al público es muy amable, se nota que realmente viven de ello, en las tiendas a veces se pasan de pesados y amables, los camareros realmente se ganan su propina y en los super te preguntan que si todo ha estado bien y qué tal tu vida. Y eso aun me choca. Será un cumplido, pero la sonrisa no se les quita de la boca, seguro que les han entrenado para ello o tienen una cámara que les vigila para que no paren de sonreír y ser amables.
En fin, que los guionistas de Hollywood no tienen tanto mérito, que no se inventan las cosas, que aquí todas esas cosas realmente pasan, e incluso yo diría que la realidad supera la ficción. Hoy hemos desayunado con Santa Claus, una chorrada sí, pero gracioso. Estoy viviendo dentro de una película, pero como diría mi hermana, solo me falta que me acompañaran con música para que cada momento pareciese más interesante.
¡¡¡ FELIZ NAVIDAD!!!
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